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Cabezal
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Respecto a la vida útil de los medidores de inducción, nadie puede desconocer que con mantenimientos adecuados supera los 30 años, existiendo varios ejemplos de tipos con de más de 40 años de uso. Eso sucedió con los medidores con numeradores lubricados y con cojinetes de doble piedra y bolilla, y hasta con los con cojinete de simple piedra, con más razón con los de última generación con cojinetes magnéticos (de suspensión o repulsión) y numeradores libre de lubricación.
Es más, desde la vigencia de las Normas IRAM 2411 partes I y II e IRAM 2413 partes I y II se pudo asegurar antes de su compra, a través del ensayo denominado “Efecto del Rodamiento” (ensayo Especial de Tipo incluido sólo en las Normas IRAM), cuales podían funcionar un mínimo de 20 años sin necesidad de mantenimiento. Pero la electrónica incorporó en el mercado, con sus prestaciones, un concepto de vida útil diferente ya que, en lo que hace a la amortización de la inversión, la mayor performance pasó a competir con los años.

medidores

Cabe recordar que los primeros medidores electrónicos de uso masivo fueron los aptos para las mediciones de las medianas y grandes demandas, en las cuales con un solo medidor electrónico se reemplazó a dos o más y hasta, en las mediciones multitarifa, al reloj de conexión.
La vida útil de esos medidores inicialmente era una incógnita, aún para los fabricantes, que hablaban allá por 1993 de 10 años de vida útil, existiendo hoy medidores Alpha funcionando sin inconvenientes luego de más de 15 años de uso.
En ese caso no sólo la vida útil superó en más del 50 % la esperada sino que, con mantenimientos, reparaciones o transformaciones adecuadas, como se menciona en detalle en el artículo que hiciéramos llegar con el Newsletter Nº 3, se la puede extender ampliamente, ya que cambiando o adaptando los componentes se puede tener un medidor con igual o superior prestación prácticamente nuevo. Lo referido no es una suposición, sino un hecho reflejado en lo que estudiara y ejecutara una de las principales Distribuidoras del país, cuando los responsables de sus mediciones debieron enfrentar y superar la crisis del 2000 con ingenio, ante la falta de divisas.

Así es como efectuaron (y aún hoy efectúan, según las necesidades que van surgiendo) la adaptación y transformación de cientos de medidores, por ejemplo incorporando instrumentación y/o memoria de masa a los que no la tenían, convirtiendo directos a indirectos, incorporando modem, etc, además de recuperar cientos de medidores aparentemente destrozados, con reparaciones a costo muy inferior al de compra.
Al respecto cabe recordar que los medidores Alpha tienen una “doble caja” por lo que, en muchos casos, un cortocircuito o recalentamiento en bornes o un daño (fogonazo o golpe) en la caja externa, permite rescatar la electrónica básica (plaquetas) que constituyen el mayor costo del medidor e, incorporando un “nuevo envase”, recuperarlo. En lo que hace a los medidores para las pequeñas demandas (monofásicos y trifásicos), la vida útil estimada es muy inferior a la de uno de inducción con igual prestación (sólo registro de energía activa), pero eso puede compensarse con facturación adicional (como la derivada de poder registrar energías activa y reactiva), que garantiza a los lotes de medidores varios años de uso luego de haber compensado su costo inicial.
Claro que lo referido es sólo aplicable para los medidores a ser instalados en áreas de distribución en las que se permita, para las pequeñas demandas, el control y facturación de la energía reactiva o no útil consumida en exceso. Independientemente, la realidad es que, dadas las características de los Parques de Medidores de las distintas empresas proveedoras de energía eléctrica y del mercado, aunque a la fecha ya nadie adquiere medidores de inducción, hay varios millones instalados en el país y pasarán varios años antes que los mismos “desaparezcan”, más cuando se pueden realizar mantenimientos y reparaciones a costos adecuados y con repuestos originales.

El cambio será sólo vegetativo, a menos que se los reemplace por estáticos de mayor prestación, por lo referido respecto a la facturación de reactiva o por valorizar las otras prestaciones adicionales de los medidores electrónicos para las pequeñas demandas. Entre estas prestaciones adicionales se distinguen la de los medidores electrónicos monofásicos y trifásicos que cuentan con registros o herramientas que permiten detectar (o eliminar) anormalidades o acciones fraudulentas. Entre los registros están los de la cantidad de cortes de tensión, cantidad de horas de servicio del medidor, cantidad de horas transcurridas desde el último corte, cantidad de inversiones de la conexión y cantidad de horas de funcionamiento en baja carga. Entre las herramientas están la de poder ser con numerador siempre positivo (aún por fase en los trifásicos) y poder tener incorporado internamente de fábrica la numeración e identificación del programa solicitado por el comprador, además de señales luminosas que permiten conocer rápidamente “in situ” el estado de situación de un cliente con carga baja (a nivel programable de fábrica) o nula.
Los registros adicionales permiten, a través de un software adecuable a las necesidades de cada Cooperativa, detectar anormalidades o posibles desvíos pudiendo direccionar adecuadamente las inspecciones, aumentando la eficiencia de la habitual poca mano de obra especializada disponible en las áreas de mediciones. Lo referido se complementa con una cualidad muy importante de estos medidores: la posibilidad de realizar la lectura de todos los registros (para facturación o control) en forma automática o impersonal y sin necesidad de abrir la tapa de la caja que lo aloja.

Esa es una característica básica para la eficiencia de la facturación y el control utilizando medidores estáticos, ya que al poder ser leídos en forma automática a través de la tapa de la caja que los aloja (aunque estén sucias, esmeriladas o empañadas) permite a la Cooperativa (o Distribuidora), utilizar las tapas de policarbonato denominadas antifraude (numeradas y que no pueden ser recolocadas un vez retiradas), dando a las instalaciones una seguridad adicional de rápida y sencilla detección de acciones fraudulentas o el intento de realizarlas.

De la lectura de los conceptos que hacen a la vida útil de los medidores de inducción y los estáticos, así como de sus diferentes usos y características sintetizados en este Newsletter, muy posiblemente surjan dudas o inquietudes.
Si es así habremos cumplido con el objetivo, pues la intención es poder satisfacerlos al respecto, por lo que estamos a disposición para aclarar o ampliar lo que consideren conveniente sobre lo señalado o cualquier tema relacionado, donde y cuando lo estimen.

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